martes, 14 de octubre de 2008

CRÓNICA 2 (de investigación)



U. N. Q. Seminario y Taller de Escritura Urcola, Juan Pablo


Crónica 2
DEVOCIÓN SINDICAL


La noche del 26 de julio de 1956 llegó conmocionado a Ciudadela el consuegro de Jesús Santamaría. Venía de La Reja a una hora desusada. Traía la amarga noticia de que lo habían encontrado tirado en el dormitorio, con un brasero encendido y que no había podido hacerlo reaccionar de ninguna manera. Los familiares temieron lo peor. Efectivamente, Jesús Santamaría estaba muerto.
Ese mismo día se cumplía el cuarto aniversario de la muerte de Eva Duarte, y debido a lo que Evita había significado para él, todo hacía pensar que no había elegido al azar esa fecha para quitarse la vida.
Todo era conmoción y revuelo en la Argentina de aquel entonces. Un año antes había tenido lugar un alzamiento militar tras el bombardeo a la Plaza de Mayo el cual se nombró como La Revolución Libertadora. Con Perón en el exilio y el partido suscripto, los descamisados habían quedados desahuciados.

Jesús Santamaría, un descamisado más

Don Jesús era un trabajador oriundo de zona oeste de la provincia de Buenos Aires que toda su vida militó en el peronismo desde que este se constituyó como tal. Entre sus más altos logros de su vida como peronista resalta el haber podido llegar al cargo de secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Edificio de Renta, Encargados y Ayudantes de Casas de Renta (SUEYACR) allá por el año 1951, que luego cambiaría su nombre por el de Sindicato Único de Trabajadores de Edificio de Renta (SUTER). Nunca imaginó que tras su muerte, su hijo y su nieto ocuparían el mismo cargo del cual él estaba tan orgulloso poseer. En la lápida de su tumba resalta un fragmento de un discurso pronunciado por Perón el 1° de mayo de 1950:
“ Compañeros: yo les he dado una doctrina justicialista, he asegurado una justicia social, he conquistado una libertad económica, les he dado una realidad política, todo consolidado en la Constitución Justicialista. Para el futuro han de ser ustedes los guardianes, han de ser ustedes los que juzguen y han de ser ustedes los que sancionen.
El movimiento sindical argentino y el pueblo argentino tienen la enorme responsabilidad de conservar este legado que nuestra generación creó para la felicidad de nuestros hijos y de nuestros nietos y para que no vuelvan ha producirse los dolores y las miserias que hemos presenciado.
Por eso compañeros, es necesario afirmar los sindicatos; es necesario apuntalar la C.G.T; es menester que todos los trabajadores de la Patria, en este inmenso movimiento sindical, terminen por establecer que en esta tierra los trabajadores son uno para todos y todos para uno. Y así unidos los sindicatos y el pueblo argentino, custodiaran y defenderán en el futuro sus reivindicaciones, y será el pueblo y los trabajadores, marchando del brazo por la ancha calle de la historia, quienes escribirán el último capítulo justicialista de esta querida Patria argentina “.

Ese discurso marcó a Don Jesús y marcaría a las sucesivas generaciones de los Santamaría a lo largo de sus vidas. Es así como en 1962 y luego de una larga intervención del Sindicato, José Francisco, hijo del difunto, se hace cargo de la Secretaría general del SUTER.
─ Mi viejo siempre estuvo involucrado en el sindicato, ya desde chico acompañaba a mi abuelo. Y así también pasó conmigo. Para mí mi abuelo y mi padre son los grandes referentes de mi vida cotidiana, sindical y política. ─ Me comenta Víctor Santamaría previamente antes de que empiece a entrevistarlo.


Víctor Santamaría, el justicialista
Víctor es un hombre común, simple, prolijo, de piel lustrosa y con algunas canas. Actualmente ocupa el mismo cargo que ocupó su padre y anteriormente su abuelo. Me cuenta que no es por imposición o herencia, siempre los Santamaría fueron elegidos a través de un sistema electoral democrático dentro del sindicato. Tiene una oficina muy amplia llena de estandartes sindicales, libros, trofeos y muchas pero muchas fotos. Es apacible y reposado pero ágil y certero a la hora de responder mis preguntas.
─ Empecé militando en La Juventud Peronista, en la secundaria. Ahí fue presidente del centro de estudiantes de mi colegio. Luego fui secretario general de la J. P. y allí empezó verdaderamente mi militancia política y mi pasión por la política. Creo que fue durante ese cargo donde tuve en claro que la política era mi vocación y mi vida.
Mientras me contaba sus inicios políticos me acordé de una frase que siempre que puede repite el portero del edificio donde vivo en las reuniones de consorcio: “el compañero Santamaría es lo más, vela por nuestro intereses, no lo critiquen che”.
Esa es la frase que repite cada vez que nos oponemos a aumentarle el sueldo por encima de lo estipulado por el Gobierno. Es tanto el fanatismo que tiene con el Sindicato del cual él es uno de los delegados barriales, que creo alguna vez haberlo visto barrer la vereda con un pin plateado del SUTERH colgado de su overol. Es un tipo raro mi portero. En realidad todos los porteros y porteras tiene algo en particular, creo que en general se podrían definir con los siguientes adjetivos calificativos: chusmas, conventilleros, reyes del plumero y la gamuza, cizañeros, secuestradores de suplementos deportivos, chupa media de la vieja del 1ro. “C” presidenta del consocio, maestros mágicos de la escoba y la lavandina, etc.


Víctor Santamaría, el elegido
Entre las muchas fotos que se encontraban enmarcadas sobre la pared de su despacho, había muchos autorretratos de Eva Duarte: Evita con el pelo suelto, Evita con rodete, Evita en Radiolandia, Evita en el balcón, Evita bajando de un avión, Evita en una gala en el Colón, Evita con Don Jesús, Evita con José Francisco, Víctor en los brazos de Evita. Pero arriba del escritorio se encontraban fotos más cotidianas, más de nuestro tiempo. Uno de los portarretratos de color dorado con ribetes y detalles en cuero servían de altar para los Kirchner y, en el medio por supuesto, estaba Víctor. De esta observación se desprende una pregunta que él me contesta de la siguiente manera:
─ Con el poder me llevo bien. Me llevo desde el punto de vista que soy secretario general de éste sindicato y tengo bien claro el objetivo que represento, que es velar por los trabajadores de edificio entonces, desde allí, es mi relación con el poder. Esa relación siempre fue favorable, por supuesto que ahora me siento mucho más cómodo porque la afinidad con los trabajadores es mucho mayor y en este sentido esto representa el nuevo proyecto de país que se viene construyendo desde 2003.
En el 2003 ya nadie creía en nadie. La confianza era una virtud perdida y olvidada en Argentina. Cuando De La Rua se fue en 2001 en helicóptero de la Casa Rosada, aquella noche de verano, daba la sensación que toda la dirigencia sea cual fuere su rango política, sindical, eclesiástica, militar, nos había defraudado por completo. Sumado a esto la tan paradójica y
sarcástica sucesión por cinco del sillón presidencial, colmó el vaso para que en las elecciones de 2003 volviera al poder por valotage otro militante peronista, Néstor “K”. La dirigencia sindical tampoco estaba bien vista, luego de Ubaldini, los sucesores de la dirección de la C. G. T. se caracterizaban por haber contraído el virus más potente y decadente del sindicalismo, el clientelismo político y las decisiones por conveniencia. Frente a esta perspectiva negativa, los Santamaría no se alejaron de la doctrina impuesta en el discurso del 1 de mayo de 1950 de su más adorado santo, Perón. Por eso, cuando le pregunté a Víctor que pensaba del deterioro sindical, se puso serio, frunció la frente, me miró a los ojos y me dijo:
─ Me siento mal con el deterioro de la dirigencia. Comparto un poco lo que la gente del pueblo directa o indirectamente piensa. Me duele mucho más cuando se critica a la dirigencia sindical. Esas fuertes críticas son producto de que los gobiernos que hubo desde el 83 en adelante, bajo la democracia, no supieron o no pudieron solucionar los temas de la gente y plantear una sociedad que tenga movilidad social ascendente, eso no sucedió.
Creo que esta respuesta fue para evadir una cuestión más profunda, de la que hay que hacerse cargo. Es seguro que la dirigencia en los años de Don Jesús Santamaría dista mucho de la dirigencia sindical actual que conduce su nieto, y la excusa siempre es la misma, “los tiempos cambian, la política y la dirigencia también” dijo el viejo representante peronista Antonio Cafiero cuando un periodista le preguntó por qué los trabajadores sindicales que acompañaron el cuerpo de Juan Domingo Perón dispararon contra otra agrupación sindical en San Vicente, el 17 de octubre de 2006. Puede que sea cierto que las cosas cambien, pero creo que las convicciones deberían ser las mismas que las de antaño. Pero resulta que las convicciones también cambiaron.
Por otro lado no es invisible cual fue y es la manera que tienen muestro políticos y sindicalistas más allegados a los gobiernos de turno de que una vez al mando, y casi viciosamente, destruyen todo lo que la gestión anterior venía realizando y lo que les costó mucho esfuerzo lograr para imponer sus propios modelos de “proyectos de país”. Algunos basaron esos proyectos en constituir un país burocratizado, otros un país exageradamente
privatizado, otros decidieron con quedarse con todo el dinero de ese país. Es improbable que cuando uno hable con Víctor Santamaría no le mencione casi como novecientas veces “proyecto de país”, ¿será que cada uno tenga el suyo propio? Víctor tiene el suyo, es este:
─ A partir de 2003 se vuelve a encaminar un proyecto de nación un proyecto de país. Es desde allí donde se empieza a construir los cimientos nuevamente, con un plan de acumulación de riquezas en beneficio del mundo del trabajo y que los trabajadores empiecen a tener un peso concreto y una realidad. Es muy largo discutir este tema de proyecto de país, pero lo más fundamental es que contemple y se forme en torno a dos ejes principales que tienen con el trabajo y con que sea la producción nacional la que se fortalezca en base al trabajo.

Víctor Santamaría, el escritor
Conocí a Víctor el año pasado durante la presentación de su último libro, “Evita, esa mujer”, del cual comparte la autoría con María Seoane. La celebración se realizó en el Centro Cultural Caras y Caretas el 26 de julio, a la cual asistieron muchos personajes de la cultura, la política,
el peronismo y yo. Pese a mi crónico aburrimiento galopante que me acompaña a todos lados, la comida del copetín estaba buena y me entretuve entre los snack y los sanguchitos de miga.
Nunca pensé que Víctor fuera un hombre multifunción. Una de esas señoras setentonas, estirada y pinturagiada que siempre aparecen en esas clases de reuniones intelectualoides, se acercó hasta la bandeja de sanguchitos que yo me había adueñado y a modo de intercambio me brindaba información por cada minuta que le dejaba agarrar de la bandeja . Fue así como me enteré las muchas funciones que cumplía Víctorito, como lo llamaba la señora. Pensé casi de inmediato que interesante sería entrevistarlo, y así el mes pasado se concretó esa charla. El hombre de 42 años, además de esposo, padre de familias y secretario general del SUTERH
es: secretario general del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires, secretario general de la Federación FATERIHN, presidente de la Federación 2 de Octubre y escritor de varios

libros y publicaciones sobre temas tan diversos como el sindicalismo, la sociedad, el peronismo y también sobre el medio ambiente. Sobre la escritura me dijo:
─ Escribo porque creo que es importante diferenciar un proyecto de país de un proyecto de nación. En cada uno de mis libros, se ve marcado lo que yo pienso como planes de proyecto de país que se relacionan con otros proyectos a nivel regional y mundial. También tiene que ver con el qué y de qué manera uno se plantea empezar a reeducar con el ejemplo a la sociedad que nos rodea y de la cual formamos parte.
¿Qué diría Don Jesús de su nieto si lo pudiera ver ocupando tantos cargos, siendo un hombre tan influyente dentro del sindicalismo, ocupando un puesto considerable dentro del partido, ocupando el puesto que su hijo y su nieto retuvieron desde su muerte por herencia, por la democracia o por lo que fuese, siendo además escritor de varios libros?
¿Qué diría Perón de los peronistas actuales, del desprestigio político, de las coimas, de la agigantada corrupción, del abuso de poder, del deterioro de la dirigencia sindical, de la crisis económica, de los hombres multifunción?
¿Qué opinaría Evita de los planes jefes y jefas, de las escuelas sin gas y sin techos, de la escasez de insumos en los hospitales, de el cierre de miles de fábrica, de la desocupación, de las privatizaciones, del hambre que padecen miles de chicos de nuestro país, de los cartoneros?
¿ Qué diría Evita de la foto de ella en una tapa de Radiolandia que Santamaría tiene en sus despacho?
¿Qué diría yo? Mejor no digo nada.





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